Tengo
presente -de hecho, lo referí hace poco- una corrección conceptual que me hizo frente
a mis compañeros, acto que me provocó vergüenza y un aprendizaje que no se me olvida…
Me corrigió con mucho respeto y cuidado de sus palabras para no hacerme sentir
mal en mi primera intervención en clase y, a partir de ese momento, no dejé de
participar, aunque no me tocara ser el expositor en turno. Fue la única clase
que me dio; después de eso se internó en la vida sindical y, unos años después,
fue nombrado Secretario General del sindicato que me cobija en la Escuela
Normal Superior.
Concluí
la licenciatura y fue él mismo quien firmó la propuesta para que ingresara a
esta escuela como contrato en un verano para, posteriormente, incorporarme por
concurso a cursos regulares. Después supe, por palabras de quien fuera director
de la misma institución, que eran cuatro los que se colgaban la medalla de mi
ingreso a Regulares, entre ellos él; lo que sí sé de cierto, es que él volvió a
firmar, después de mi defensa, mi ingreso a la Normal. Poco lo vi mientras
estuvo en la dirigencia sindical, pero siempre estaba rodeado de otros profes,
unos ruidosos y otros ásperos, pocos amables, pero siempre con gente.
Él escuchaba,
siempre atento, siempre cortés, sin juicios predispuestos al aire, paciente,
considerado. Yo solía llamarlo amigo, aunque no lo fuimos… no nos dejamos, no
coincidíamos en carácter y preferimos guardar distancia antes de entrar en
detalles por diferencias marcadas de opinión. Nunca cuestionó mi actuar, pero
yo sí el suyo; nunca reclamó mis palabras y yo sí sus silencios… siempre me
consideró muy chavo frente a él, irreverente, y es que tal vez nunca
dejó de considerarme su alumno que se negó a aprenderle… no lo sé.
Lo que
sí no puedo negar, y eso lo agradezco, es que haya sido mi profe, que me haya
dejado en vergüenza frente a mis compañeros (ya dije que aprendí de eso), que haya
aceptado mi ingreso dos veces a esta escuela que tanto quiero… -En eso
coincidimos… los dos queremos esta escuela… él lo hizo patente con el himno que
nos identifica, yo lo sigo intentando con mi trabajo en las aulas…-; le
agradezco el saludo y sus felicitaciones en cada cumpleaños, que ni yo tengo
presente. Le agradezco su sentido humano y su paciencia conmigo… Gracias…
Maestro-amigo-compañero… luego seguiremos discutiendo por mis comentarios
impertinentes y tu poca tolerancia a mis malos chistes… Brillen luces de paz y esperanza, vibren notas que exalten tu honor...
Bueno, bai.
